La fabula del Buitre

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Escrito por Pablo Liñan

La complejidad natural es para muchos un milagro del cosmos inigualable y único, que tenemos la dicha de gozar quienes nacemos en estas coordenadas espaciales.

Este relato cuenta la historia del buitre que, cansado del desprecio de los otros animales, más por temor a su esencia, que, por actos perturbadores de la armonía del bosque, decidió cambiar su forma de vida alterando así la simbiosis cósmica.

En el Bosque nativo los arboles más grandes son los que paren las frutas más carnosas y en los racimos más frondosos, los guacamayos, barranqueros y tucanes dueños de la belleza, son las aves privilegiadas que al salir el sol abren sus alas al viento y aprovechan la primera ráfaga para alzar en vuelo y posarse sobre las preciadas frutas altas. En su delicada selección escogen los mejores postres dejando caer las menos atractivas, pero nada despreciables alimentos para roedores y marsupiales que no tiene las mismas habilidades. Los monos considerados los más necios y molestos animales del bosque andan en manada comiendo de donde encuentren, pero son de gran consideración pues sus alaridos advierten el peligro de los depredadores. Estos últimos fuertes y sigilosos se aprovechan de cada descuido que cualquiera de, manteniendo así el orden animal.

Pero en toda esta fauna hay un animal que infunde temor en todos los demás, silencioso, de mirada atenta, profunda y olor nauseabundo, este es el buitre.

El jefe buitre un día cansado de hablar solo con sus pares, intento acercarse a una reunión de aves coloridas en las que había un banquete de frutas e insectos, al entrar entre las hojas del gran árbol en el que se realizaba la ceremonia, las aves más sensibles detectaron un olor extraño y al ver ese plumífero negro entre tanta belleza y color se alertaron y expulsaron al intruso.

El jefe Buitre desconsolado contó su amarga experiencia a la bandada, después de una larga discusión los buitres decidieron no ser más los rechazados del bosque y determinaron que ya no comerían carne descompuesta y que tampoco casarían pues atentar contra la vida de los demás aumentaría el rechazo.

Al principio fue muy duro, pero poco a poco aprendieron a identificar los alimentos que reemplazaran su dieta anterior. Su fisionomía continuo igual pero su olor si cambio radicalmente, de esta forma empezaron los buitres hacer vistos de otra forma por los otros voladores.

Transcurrió el tiempo y en los animales terrestres comenzaron a presentarse enfermedades nunca antes vistas, los que comían lombrices se presentaron con síntomas estomacales graves. Las aguas se contaminaron de repente y nadie sabía la razón.

Entonces el jaguar máximo jefe de los animales llamo a una reunión urgente, la fauna reunida en pleno empezó a discutir sobre posibles soluciones a esta crisis. Nadie aportaba soluciones solo culpaban a los seres y plantas de los cuales se alimentaban de no estar dispuestos a ser parte de la cadena alimenticia e intoxicarse para dañar la salud de sus predadores.

De repente de lo más alto descendió el Cóndor, la llegada de la gran ave sorprendió a todos los animales del valle, pues era sabido que el Cóndor solo bajaba al valle en momentos de desequilibrio natural, cuando la madre tierra estaba sufriendo.

El jaguar inmediatamente dejo el lugar que en el gran árbol le correspondía y con respeto dijo: Cóndor brujo conocedor de las cimas altas y curador de las enfermedades del alma, ¿qué es lo que hemos hecho que nuestra madre nos castiga con enfermedades?

El Cóndor con paciencia y contundencia les dijo, la estigmatización ha hecho que el animal que cumple la función más importante deje de amar el rol que el espíritu ancestral le encomendó y trate de imitar una forma de vida que no le corresponde. Los buitres al comerse la carne descompuesta, ingieren también las bacterias que se producen del proceso de descomposición y son las que han contaminado el suelo y las aguas del valle. El hecho que las aves más bellas no compaginen con el buitre es de esperar pues entre tanta belleza un ser con una condición tanatofilica no es, incluso natural.

Lo que es reprochable es el rechazo, pues las aves bellas deben saber que son descendientes de este. Al buitre me queda decirle que el gran orden natural es sabio y que la labor encomendada por la madre tierra debe ser motivo de orgullo y asumirse con generosidad. Todos tenemos un propósito en la vida por insignificante o cuestionable que sea nuestro aporte, en nosotros esta respetar nuestra esencia y asumir ese rol, pues así no lo creamos todos tenemos la palanca para producir un cambio en el mundo.